Aperture Technologies
La web corporativa de una empresa de software para la gestión de residuos.
Un sistema de pedidos completo para un restaurante de buffet libre. El cliente escanea el QR de su mesa, pide y paga desde el móvil, y la comanda entra al instante en la pantalla de cocina. Lo construí de cero, de la base de datos a la última pantalla.

En un buffet libre con carta, el camarero pasa la noche yendo y viniendo: toma nota, la lleva a cocina, vuelve para preguntar el punto de la carne y, al final, calcula a mano qué entra en el precio del buffet y qué se cobra aparte. Cada paso es una oportunidad para un error y un rato que no se dedica a atender.
La idea era quitar ese recorrido de en medio: que el pedido viaje solo de la mesa a la cocina, que la cuenta se calcule sola y que el dueño vea cómo va la noche sin preguntar a nadie.
Una sola aplicación con tres caras, una para cada persona que la usa. Cada una ve solo lo que necesita.
La aplicación del cliente y la del personal comparten código: una sola base en Ionic y Angular que funciona en el navegador y puede empaquetarse para iOS y Android. Detrás hay una API en NestJS sobre MongoDB, y el tiempo real va por Socket.io, con una sala por mesa para que cada aviso llegue solo a quien le toca.
Lo interesante de un proyecto así no es la lista de tecnologías, sino lo que eliges cuando dos cosas razonables chocan.
El restaurante imprime los códigos una vez y se olvida. Si la mesa ya está abierta, quien escanea se une a ella, así que los que llegan tarde piden en la misma cuenta.
A cambio: cualquiera con la foto del QR podría abrir sesión. Lo frena que hay que estar sentado en la mesa; los QR por sesión quedan como mejora.
Para cada plato, el servidor decide si lo cubre el buffet o se cobra aparte. El móvil solo enseña el resultado, así que nadie puede cambiar un precio desde su teléfono.
A cambio: más lógica en la API. Por eso es justo la parte que tiene pruebas automáticas.
Los pagos van por Stripe de verdad, confirmados por webhook. Si el entorno no tiene claves, entra un modo simulado, para que la demo nunca se quede atascada en el paso de pagar.
Una tablet en una cocina pierde la wifi. Al volver, se reincorpora sola a su sala y sigue recibiendo pedidos, sin que nadie tenga que recargar la página a mitad del servicio.
La demo es una visita guiada en tres pasos. Cada uno se abre en una pestaña, así que puedes ver los tres papeles a la vez y mirar cómo tu pedido llega a cocina mientras lo haces.
Abre la vista del cliente como si hubieras escaneado el QR.
Pide desde la otra pestaña y mira cómo entra la comanda.
Las métricas del día se mueven con lo que acabas de pedir.
Los pagos de la demo van en modo de prueba: no se cobra nada.
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